domingo, 23 de abril de 2017



cenotafio,
atadas a la señal
flores nuevas.



 Segundo premio de la biblioteca universitaria de Albacete.

sábado, 15 de abril de 2017



florecen los lilos,
en mitad de la calle,
muerta, una rata.
La descubrí hace tiempo, en el mismo recinto de agua municipales también hubo un manzano. Había nacido salvaje en la valla divisora, sacaba la mayoría de las ramas al camino, y allí junto a los pájaros, yo también picoteaba sus frutos.

Ayer aprovechando la mañana soleada y el día festivo me acerqué hasta allí, me puse la higuera como límite, llegar hasta ella y dar la vuelta para casa.




Viernes Santo,
la higuera del camino
la han talado.


martes, 28 de marzo de 2017

miércoles, 22 de marzo de 2017



Vino serena a la oficina, con piel aceituna y ojos de sombra, con señorío y presencia, aunque tropieza y trabuca algunas palabras. Frisará en los sesenta años, con pelo gitano, tacón y chal vainilla. Acudió pidiendo paga porque  la necesita, pero solo reivindica lo que es suyo de derecho y tiempo, más de veinticinco años han transcurrido.

Su marido, óbito en el cruce de Quintanar, le quitó parte de su vida y enterró con él los papeles de su muerte . Debe ser así, porque nadie los encuentra, ni Registro civil, ni forense, ni Guardia armada. La lápida  obra fechada, sellada y con responso. En el cementerio municipal tenemos un difunto irregular sin certificar y sin manera.

En la segunda visita, ante los tropiezos de papeles, le gestioné una posibilidad en el Ayuntamiento y la comandé en espera de sellos y timbres nuevos que legitimaran los lamentos de todos estos años.
 De eso hará ya tres semanas y no, María no llega.

El último día que la vi, rompía en lágrimas tapadas porque no aguantaban sus fuerzas.

sábado, 11 de marzo de 2017

lunes, 27 de febrero de 2017

Ayer al atardecer,  venciendo en algo la pereza y en más el sosiego, salí a caminar, siempre por el mismo cuadrante, por calles largas lindantes  a la naturaleza arada. Miro los cinamomos adornados con sus frutos blancos y a los frágiles tarayes esperando la primavera, es como otras muchas tardes,
pero, al dar la vuelta y tomar la dirección a casa, me distancio un poco de mis pasos de ida y cruzo el seto de romero que separa, en solo unos metros, lo cotidiano. Ya los ojos miran más atentos y el aire sopla más alado y fresco al rostro. Yendo con este ánimo unos pocos metros, me llama la atención el destello en una ventana de un piso bajo  con la persiana subida hasta arriba y el fondo oscuro. Me acerco, sin querer ser entrometido ni indiscreto, y continúo el acercamiento cuidadoso hasta que adivino y paro, ¡son luces de Navidad!, y sonrío, tal vez porque estando fuera de época titilan más infantiles.


Sigo en la vuelta y al poco otra luz, ahora  en el cielo, menos llamativa, apenas un punto que está orientado al sur-oeste, la única estrella, el astro vespertino, sin nada más, el resto un oscuro lejano.


Solo queda llegar.

en el cielo Venus,
y en la ventana
luces de Navidad.