sábado, 18 de agosto de 2012




Estaba reflexionado sobre la muerte...
no por estar triste
ni por pensar en silencio
solo miro a un lado
igual que observo una cerveza
mientras bebo agua.


Tal vez sea el calor derrochado de estos días
el que hierve mis vaivenes,
el aire africano
que invade las calles a ráfagas de lanza,
el sudor solitario,
no sé, algo de eso,
el caso es que
a duermevela imaginaba que
cuando  fallece alguien a quien queremos
la muerte se queda atrapada 
entre los dedos de los vivos
en las comisuras de los párpados
en las heridas de los hijos
enredada en el pelo de los amigos
y en las risas de la hermanas.


Y aunque el muerto 
se marche dormido
como una estrella fugaz
la muerte se queda en vela
recordando las estrellas.






miércoles, 15 de agosto de 2012




Esta mañana
en el paseo
mientras refrescaba el aire
todo han sido sueños...
a cada paso
y a cada dos,
entre cardos secos
entre almendros abiertos
sueños, sueños...
hasta llegar
hasta volver.





jueves, 9 de agosto de 2012

Mochilas




Vigilo las calles
entre las nueve y las nueve y media
entre Caldereros y Jesús Nazareno,
entre el Portón y la Purísima,
escondiéndome en los soportales
con motivos desconfiados
buscando una respuesta que cae
entre las manos.

Es fácil, a estas horas, saludar
y distinguir
- si tuviera a quién-
las caras van lentas en agosto,
arrastran a sus perritos blancos
con un paseo rápido para que meen,
el humo pálido en las manos
entretiene bajo los dinteles
a los más perezosos
y otros
deslizan unos pies forzados,
no se ven sonrisas.


Miro
casi espío
escondiendo el relieve
entre el ruido de los bares que levantan las persianas,
encuentro algún tonto
que lleva, de buena mañana,
el cuello de la camisa levantado
y a otras gentes
que van con mochila y andares insumisos.

Unas mochilas esconden exámenes en rojo
otras son de los más pobres que caminan
y que encierran confundidos
el pasado y el porvenir.

Se acercan, a estas horas,  a un hogar para los de sin hogar
van limpios
morenos
con un moreno arrugado y dormido
un moreno de contenedor y asfalto
que los distingue
como una estrella amarilla
de los gentiles.

Llega la hora
pasan las nueve y media,
- no encontré la mochila que buscaba
tal vez mañana
o al otro,
tal vez no haya nada.

Dejo las calles y las sospechas
hasta la madrugada.








mi hijo llora,
no maduran los higos
este verano.

jueves, 2 de agosto de 2012

contestación a un mensaje de móvil



Ayer, antes de que saliera el calor, me vine para Barreiros, un pueblo - con nombre de camión de antes-  que disfruta de las olas rotas del mar Cantábrico. El viaje lo realicé de dos golpes, una parada para desahogarme una hora antes de llegar a Oviedo, luego en el mismo Oviedo en la calle de la Gascona a tomar una sidra, cecina y pixines. Un paseo por la frescura de la catedral y por el sol templado de las calles para deshacer las burbujas y luego en un par de horas más hasta aquí, Casa do Marlo se llama este hotel rural. Un hotel con cimientos antiguos y maderas limpias, pocas habitaciones, tan pocas que se las numera por la orientación y la planta, la nuestra es la 2ª SW.
Ayer al poco de llegar, voy a llamar a los padres para decir que el viaje bien, y mandar besos, y veo en el móvil un mensaje misterioso, "nos vamos a comer luciérnagas, te vienes?"... , me sorprendo, ¿quién me invita a eso? yo como de todo, o casi, reflexiono, me pongo las gafas para leerlo completo, "hemos quedado esta noche ... para coger luciérnagas" AHHHHH, suspiro, tampoco es que sea una actividad de lo más habitual pero es otra cosa, son gente distinta que a ratos se les ajaponesan los ojos, me río, voy a contestar pero no puedo decirlo todo por un mensaje de móvil, opto por el blog.  Nunca he visto una luciérnaga. Me hubiera ido, pero me pilla lejos. A pesar de estar bien, me hubiera marchado esa noche para atrapar luciérnagas y haikus, ¡quién sabe si terminaría comiéndome alguna!.
p.d. contéstame si recibes mi mensaje.