miércoles, 16 de noviembre de 2016


Por reiteración en las costumbres y tiempos me he cruzado en estas últimas semanas con dos chicas que van al instituto, al mismo donde yo estudié hace mucho,  caminan tempranas y alegres por el paseo descercado que aquí se conoce como el "de los tristes".


Me llamó la atención la primera vez porque  entre los árboles resaltaba  un pelo abundante y rojizo, como una lumbre femenina, al mirar con más detenimiento vi que la chica peinaba un hiyab , un velo musulmán con nombre, a su lado caminaba otra muchacha con rasgos morenos de Mediterráneo, esta con el pelo descubierto, azabache y viento.


Nunca las he mirado cercanas ni lentas - yo voy en coche - ,  ya te digo, me las he cruzado varias mañanas, guapas, jóvenes, en sendas soledades, por el paseo de los tristes,  cada una sonriendo a su manera.