jueves, 17 de marzo de 2016






marcea,
en las ramas del taray
un nido seco.

En un paseo, de esos que andas para rebajar apariencias, existen imágenes que te hacen mirar  lento.
 Y a partir de esos momentos noto a cuatros nazarenos en la ribera del camino cuarteado, humildes flores amarillas sin bautizar, cinamomos con sus olvidados frutos de navidad y nogales deshojados.
Los almendros huelen a dulce y blanco, y en las higueras brotan yemas como pulgares verdes de primavera.

En Villa Carmen dos nuevas cabulleras como un paso sin barreras, y una humareda esporádica que desaparece al fijar la mirada.

Repito este camino tantas veces que noto las ausencias, aunque las ausencias se renueven.

La  nostalgia es hoy  fresca y ventosa, con numerosas nubes, en los tiempos que corren extraña que nos abriguemos con la temperatura que se espera.


 Es lo que da la tarde, un paseo y un nido vacío.